Guión mal escrito que tejes en silencio con la opaca retina anclada al sufrimiento... que no trae ni deja merecido regalo el polvoriento nicho de los nuevos obispos de la natividad... no mal escribas ni tiñas el sacrilegio que es tenerte por espejismo clarividente de roja calma y negro reloj, un arma te agarra la nuca... esperando a que arrimes la carne a la bala.

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