Todo lo que tenía ya estaba con ella para morir. Desprendiéndose el fulgor de las retinas en la amarga dirección de ir allá donde no cuentan los errores porque es la enfermedad de ser donde nadie puede oír, nadie entrar, nadie entender. Y ser cuando vuelven las manos a matar lo mismo que hizo morir.




1 comentario:

El Heautontimorumenos dijo...

mareva excelente pintura lo mejor"""

mira esa monita en su cama con s poesia-... tal parece que te describes nose

me ha gustado bastantes

y tus pinturas no son garabatos...no le hayes valor...

solo se dan i punto,
cada linea vive mientras la pientas...y cuando acabas en ella a muerto seguiras dandole vida las demas que esperan tu mano

Saludos mareva!!