Presos del muro los libros encarnan un sueño de otros
o son el suelo donde el olvido los amó
sin rostro sus pieles son una palabra
manchada por el color de una prisa 
que tras nombrar a los infieles amantes de la noche
se quedaron quietos, se quedaron piedra
esclavos de lo que no leyeron
cuando ardió su palabra en la ventana muda de su celda
será del principio que hemos confundido el primer escalón
pero mientras cualquiera sirve para pararse
y tener otra vez entre las manos el mensaje
que nunca pudo, ni el cuerpo, ni su muerte 
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PERDONEN  LA FEALDAD

1 comentario:

Lucas elkoalapuesto dijo...

perdonen la fealdad
que bueno